DIARIO DE UN ESTUDIANTE

Profa. Sonia Hurtado Fajardo.
Hola soy estudiante de esta secundaria a la que me gusta mucho asistir, pues aquí puedo ser
yo, tengo amigos, y me encanta ver a esa chica linda de tercero de ojos claros
y bellos (que aunque tenga novio no
pierdo la esperanza ) hoy llegué un poco tarde a clases y el prefecto de la escuela no me quería
dejar pasar, le dije que mi mamá no estaba en casa e iba a
ir al doctor porque estaba enferma, pero eso no es cierto, está en casa lavando como siempre todos los
lunes, la verdad es que no quiero volver
a casa porque sé que mi mamá no va a dejar de llorar, pues mi padrastro llegó
borracho y con unas marcas moradas en el cuello, lo cual ocasionó que mi mamá
se molestara y que el viejo este lo propagara unos tunda tapizada de golpes.
Después de tanto insistir y con la promesa de que mañana llegaría antes
de las 8, la puerta se abrió y sentí que volví a nacer, tenía miedo de volver
al infierno de la casa.
Llegando al salón el profesor de
Matemáticas me hizo la seña desde la ventanilla de que me retirara, pues ya
habían pasado entre unos 10 o 15 minutos, me fui directo al baño a leer los letreros de mis compañeros
que tanto me divierten, yo no me he atrevido a hacer uno pero suelo ser un
aficionado de estos mensajes, terminado el primer módulo mis compañeros iban
directo al salón del profesor de Inglés, los alcancé y con una puñalada en el
estómago saludé a mis amigos, ellos me contestaron con un respectivo golpe en la cabeza, la maestra de Ciencias
Física me ha observado y me ha gritado
con dureza que no haga eso, lo que no sabe es que este es nuestro saludo.

Llegados a la clase, me doy cuenta de que mi diccionario no está
en mi mochila, pues ayer entre la trifulca, mi padrastro aventó mis cosas mientras hacía la tarea, y
olvidé recogerlo por estar cuidando a mi hermanita de 5 años quien tiene
atrofia muscular y no la han podido llevar a rehabilitación; yo siempre ruego a
Dios y a la virgencita para que le suceda un milagro de esos que salen en el
programa de la televisión para que logre
ser como nosotros. Mientras el profesor imparte la clase, mastico un chicle que
me regaló mi amigo Enrique el día de ayer, me encanta porque apacigua el estómago
a falta de cena y desayuno, pasado un rato me distraigo pensando en la hora de
receso, pienso en cómo le voy a hacer para comer algo, porque no traigo ni un
solo peso, se me ocurre una idea, y le digo a uno de mis ´”broders” que le hago
un dibujo chido para su morra por 10 pesos, (dicen que soy bueno para
dibujar y me han pagado por ello), sabía que accedería pues sé que está súper enamorado de la linda
chica de tercero de ojos claros y bellos, me dedico con afán a elaborar el
dibujo, escucho a lo lejos la voz del profesor , pero continúo con lo mío, de
pronto, siento como una goma atraviesa mi frente la cual es lanzada por la
jovencita tierna Elena, que aunque no es fea, no me interesa andar con ella, me
hace la seña y me doy cuenta de que el profesor está molesto, observa el dibujo
y lo rompe en mi cara, me manada a
prefectura, me añaden un reporte más al expediente y me advierten que solo me quedan 20 puntos para ya no
obtener la mentada carta de conducta con la que siempre nos amenazan; le pido a
la trabajadora social que me deje sacar el cuaderno (quería rehacer el dibujo);
la señorita me mira fijamente y me dice como si fuera adivina –-¿Tienes
hambre?-- no podía creer lo que escuchaba, tal vez se me notaban en los ojos la
torta de guisado y el agua fresca que me imaginaba. Pero no quise que me viera
como un hambreado a lo cual respondí, --no, nadita

Me mantienen sentado, esperando a
que llegue el profesor de Historia, quien también es mi tutor para que platique
conmigo, saco lentamente el cuaderno y me inspiro en la pintura bella que se
nota al entrar a este lugar. Me quedo impresionado con mi dibujo, que me
resulta doloroso tener que venderlo a quien ama a la chica que tanto me gusta.
El prefecto me dice que me vaya a
clases, que el tutor acaba de sufrir un accidente, en el área administrativa se arma
una revuelta, veo acercarse a mis compañeros preguntando por el profesor, se
escuchan llantos en la dirección y susurros entre los docentes, me retiro
lentamente confundido, veo a mi amigo, le entrego el dibujo y el me da la
moneda de 10 pesos, se la devuelvo y decido obsequiárselo, mientras camino veo uno de los enormes árboles, me pregunto
cuánto es que lleva ahí, me imagino la
de cosas que ha de haber vivido en esta
secundaria, y lo que ha tenido que sufrir gracias a los rayones y dedicatorias
que tiene en su enorme tronco, decido sacar
nuevamente mi cuaderno y dibujar
el terror y agonía de la naturaleza, pero antes de eso pido a Diosito y al cielo que cuide a mi profe, y que espero que este bien,
porque quiero verlo en el único lugar donde sí existo.
Cuento 29 de Marzo del 2017
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